¿Y si el próximo avión en salir de Abiyán funcionara parcialmente con etanol de yuca? La idea, que habría causado sonrisas hace algunos años, se sustenta ahora en un expediente técnico.
El 3 de septiembre de 2026, la Autoridad Nacional de la Aviación Civil (ANAC) presentó las conclusiones de un estudio de viabilidad comercial dedicado a los combustibles de aviación sostenibles (CAD, o Sustainable Aviation Fuels – SAF en inglés), esos combustibles sustitutivos del queroseno fósil, producidos a partir de biomasa o residuos, y que reducen la huella de carbono de los vuelos.
Un primer litro esperado para 2028-2029 Realizado en el marco del programa ACT-SAF de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), con el apoyo de Francia, el estudio traza la hoja de ruta para una primera producción nacional de cara a 2028-2029. Las miradas se dirigen hacia la yuca y el etanol que puede obtenerse de ella, una vía que permitiría valorizar residuos agrícolas actualmente poco explotados.
Un mercado impulsado por el crecimiento del tráfico El cálculo económico se basa en una demanda llamada a dispararse. El aeropuerto de Abiyán recibió 2,55 millones de pasajeros en 2025, y la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) prevé que la demanda mundial de transporte aéreo podría más que duplicarse para 2050.
Para descarbonizar un sector difícil de electrificar, los SAF ofrecen así una palanca inmediata, abriendo al mismo tiempo una nueva salida comercial a los productores agrícolas. Condiciones estrictas para el éxito El éxito del proyecto supone varias salvaguardas.
El sector deberá primero evitar cualquier rivalidad con los usos alimentarios, industriales y energéticos de la biomasa, y no debilitar los bosques y las tierras cultivables. Posteriormente, deberá obtener la certificación de las materias primas y de los combustibles, un requisito indispensable para acceder al mercado internacional.
La recolección y el transporte de los residuos agrícolas también deberán organizarse, ya que de esta logística dependerá la regularidad del suministro. Finalmente, el país deberá dotarse de un marco normativo adaptado y de una estructura nacional de gobernanza.
Para iniciar el proyecto, el co-procesamiento por parte de la Sociedad Marfileña de Refino (SIR) cuenta con el favor de los expertos. Esta técnica consiste en inyectar la materia de origen biológico en las unidades existentes, lo que evita construir una refinería dedicada y reduce significativamente la inversión inicial.
Ver también - Costa de Marfil: El sector de la yuca representa casi el 3% del PIB nacional Como recordatorio, la producción marfileña de yuca se situó en 8,4 millones de toneladas en 2024, mientras que el sector contribuyó en un 2,8% al PIB. Publicado el 21/10/26 09:27 La Redacción
