El café marfileño ya no tiene el peso que solía tener en la economía agrícola del país, pero sigue siendo un sector lejos de ser marginal. Aproximadamente 408 000 pequeños agricultores participan en la producción cafetera, según datos del Ministerio de Finanzas de Costa de Marfil.
La agricultura, que ocupa a cerca de 66% de la población activa y representa alrededor de 18% del PIB, sigue siendo, además, un pilar de la economía nacional. El café se integra así en un tejido agrícola cuyos efectos superan ampliamente la mera producción de granos.
Esta importancia económica se enfrenta, sin embargo, a una realidad menos favorable: la producción marfileña de café sigue siendo muy volátil. Tras alcanzar 95 520 toneladas en 2022, cayó a 46 932 toneladas en 2023, según datos del Consejo del Café y del Cacao.
Un sector que busca recuperar su productividad. Es precisamente en este ámbito donde Nestlé pretende centrar su actuación.
Presente en Costa de Marfil desde hace más de 65 años, Nescafé despliega desde 2012 el NESCAF Plan, un programa de sostenibilidad destinado a apoyar a los productores y mejorar las prácticas agrícolas. En otros términos, a través de Nescafé, Nestlé pretende contribuir al desarrollo del sector cafetero valorizando el café producido localmente, fortaleciendo su transformación in situ y apostando por las competencias y el dinamismo de los empresarios marfileños.
El dispositivo abarca hoy a más de 21 000 productores agrupados en 45 cooperativas, principalmente en el este, oeste, centro-oeste y suroeste del país. El acompañamiento se basa, en particular, en la formación en prácticas agrícolas, el mantenimiento de las plantaciones, la preservación de la fertilidad de los suelos y la adopción de técnicas más respetuosas con el medio ambiente.
Esta intervención adquiere una importancia particular en un sector que se enfrenta a la necesidad de renovar su potencial productivo. El compostaje a partir de las cáscaras de café y de los residuos vegetales, la agroforestería y la mejora de las prácticas de cultivo figuran así entre las palancas movilizadas.
La asociación renovada en 2026 entre Nestlé Costa de Marfil y el Centro Nacional de Investigación Agronómica (CNRA) constituye otro pilar de esta estrategia. Se han homologado seis variedades mejoradas de robusta y 1,8 millones de esquejes mejorados deberán ponerse a disposición durante 3 años para contribuir a la renovación de las plantaciones.
Nestlé señala, para estas variedades, un potencial de rendimiento superior que puede alcanzar 86%. Del grano al valor añadido local.
El desafío para Costa de Marfil no reside únicamente en la cantidad de café producido. También concierne a la capacidad del país para retener una mayor parte del valor en su territorio.
Entre 2022 y 2023, mientras que la producción de café retrocedía fuertemente, la tasa de transformación local pasó de 20% a 34%. Esta evolución de la transformación constituye un reto estratégico para una economía que busca reducir su dependencia de la exportación de materias primas brutas.
El diagnóstico del gobierno señala que los ingresos por exportación de café verde pasaron de 51,74 mil millones FCFA en 2020 a 85,53 mil millones FCFA en 2024, mientras que los derivados del café transformado pasaron de 38,68 mil millones en 2020 a 48,83 mil millones FCFA en 2024. En este contexto, la existencia de una fábrica de Nescafé en Abiyán confiere una dimensión industrial al compromiso de Nestlé.
El grupo indica movilizar allí cientos de competencias en torno a la transformación y la calidad del producto final. La fábrica también ha integrado dispositivos relacionados con la gestión de los recursos, como la instalación de paneles solares y el reciclaje de residuos.
Nestlé Costa de Marfil indica, además, haber recibido en 2022 el Premio a la Excelencia a la mejor empresa ecociudadana, una distinción que ya había obtenido en 2019. Las cooperativas como relevo del desarrollo rural.
El NESCAF Plan no se limita a las parcelas agrícolas. Según Nestlé, algunas cooperativas acompañadas también han financiado infraestructuras e iniciativas comunitarias gracias a las primas vinculadas a la calidad del café y a las buenas prácticas agrícolas.
Los proyectos mencionados incluyen la restauración de escuelas, la construcción de aulas, la instalación de pozos solares y el apoyo a las Asociaciones de Valorización de la Ayuda Comunitaria (AVEC). Además, a través de los AVEC, más de 1 000 mujeres en las comunidades cafeteras son formadas en emprendimiento para crear o ampliar Actividades Generadoras de Ingresos.
Esta dimensión pone de manifiesto el papel que pueden desempeñar las organizaciones de productores en la redistribución local del valor creado por el sector. El empleo y las competencias, otro eslabón de la cadena.
La acción de Nescafé se extiende también más allá del sector agrícola. En Costa de Marfil, la iniciativa My Own Business reivindica más de 500 empleos creados, mientras

