La transformación local de productos agrícolas alcanza un nuevo hito en Costa de Marfil. En efecto, la empresa Beta Veg Oil ha inaugurado oficialmente este 12 de octubre una unidad industrial de procesamiento de karité y soja en Kongodékro, en el municipio de Bouaké, en el centro del país.
El proyecto representa una inversión de 10 mil millones FCFA, es decir, aproximadamente 17 millones de dólares, y se enmarca en la estrategia nacional de desarrollo industrial y de valorización de los recursos agrícolas. La infraestructura cuenta con una capacidad anual de procesamiento de 70 000 toneladas de materias primas.
Ya produce manteca de karité y también prevé la fabricación de aceite de soja refinado y tortas destinadas a la alimentación animal. Según la información facilitada durante la inauguración, las obras de construcción de esta unidad industrial comenzaron en enero de 2025.
Su puesta en servicio refuerza así las capacidades nacionales de procesamiento de oleaginosas, con la ambición de captar mayor valor añadido en el territorio marfileño en lugar de comercializar las materias primas sin transformar. Presentada por sus promotores como la mayor instalación marfileña de extracción por solvente dedicada al karité y a la soja, la planta de Beta Veg Oil contribuirá a estructurar mejor las cadenas de valor de estos dos productos agrícolas.
Más allá de la instalación en sí, el reto consiste en desarrollar una actividad industrial capaz de sostener la demanda de materias primas, crear salidas comerciales y favorecer el surgimiento de un tejido económico en torno a la transformación agrícola. Un potencial de transformación todavía infrautilizado en el sector del karité La llegada de Beta Veg Oil se produce en un sector donde las capacidades industriales instaladas siguen siendo superiores a los volúmenes de almendras de karité comercializadas en los circuitos formales.
Según el Conseil du coton, de l'anacarde et du karité (CCAK), el organismo regulador de dichos sectores, Costa de Marfil cuenta ya con una veintena de unidades de procesamiento, con una capacidad industrial instalada estimada en unas 130 000 toneladas de almendras al año. Para la campaña 2025-2026, el volumen de almendras de karité registrado en el circuito formal de comercialización se situó en 51 697 toneladas.
Según el balance comunicado por el regulador, estos volúmenes se destinaron a las unidades de procesamiento locales. Representan aproximadamente 40% de la capacidad industrial instalada estimada por el CCAK.
Para la campaña 2026-2027, lanzada el pasado mes de agosto, las autoridades marfileñas tienen como objetivo 60 000 toneladas de almendras comercializadas, lo que supone un aumento de aproximadamente 16% con respecto a la campaña anterior. La brecha entre las capacidades disponibles y los volúmenes efectivamente comercializados subraya así un reto importante para el sector: garantizar un suministro regular de las unidades industriales para favorecer su utilización efectiva y su rentabilidad.
En esta perspectiva, las medidas destinadas a regular mejor la comercialización de las almendras de karité y a orientar el suministro hacia los transformadores locales ocupan un lugar importante en la política de valorización de la producción nacional. Más de 400 000 mujeres afectadas por las salidas industriales.
El impacto esperado de la planta supera los meros indicadores de producción industrial. El sector del karité moviliza a más de 400 000 mujeres en Costa de Marfil, especialmente en las actividades de recolección y procesamiento artesanal, según las cifras presentadas por las autoridades durante la ceremonia de inauguración.
Para estas actrices, el desarrollo de capacidades industriales adicionales puede representar una oportunidad de ampliación de las salidas comerciales, siempre que los mecanismos de suministro garanticen relaciones comerciales duraderas y una remuneración satisfactoria. En este marco, Beta Veg Oil prevé desplegar el programa ‘'Beta Nafa'', que deberá permitir compras directas a las recolectoras, un acompañamiento de las agrupaciones y la prefinanciación de las campañas de recolección.
El dispositivo tiene como objetivo acercar a las recolectoras al industrial y facilitar la movilización de las materias primas necesarias para el funcionamiento de la planta. Su eficacia dependerá, en particular, de los volúmenes comprados, las condiciones de pago y los ingresos efectivamente generados para las mujeres afectadas.
El proyecto prevé la creación de 450 empleos directos y más de 400 000 empleos indirectos potencialmente afectados por las actividades del sector, en particular en beneficio de las mujeres recolectoras. Estas cifras se derivan de las perspectivas anunciadas en torno al proyecto y no corresponden necesariamente a empleos ya creados.
Transformar más para aumentar los ingresos del sector. Las perspectivas comerciales del karité transformado constituyen otro argumento a favor del desarrollo de las capacidades industriales.
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