Según un comunicado publicado el 19 de octubre de 2026 en la plataforma internacional Newswire, la República del Congo ha hecho admitir a cotización en Nasdaq Dubai dos empréstitos soberanos por un monto acumulado de 1,55 mil millones USD. Las dos emisiones en cuestión ascienden respectivamente a 700 millones USD y 850 millones USD.
La primera vence el 17 de febrero de 2035, mientras que la segunda debe reembolsarse a más tardar el 26 de mayo de 2036. Ambas presentan una tasa de interés nominal del 9,5 % y contemplan un reembolso progresivo del capital.
Ya cotizados en la Bolsa de Londres, estos bonos son ahora también negociables en la plaza financiera de Dubái. Según Nasdaq Dubai, el Congo se convierte así en el primer Estado africano en admitir bonos soberanos allí.
Esta operación no corresponde a un nuevo levantamiento de fondos, sino a la apertura de un acceso adicional a títulos ya emitidos en 2026. El objetivo es ampliar su visibilidad ante los inversores internacionales y facilitar las transacciones en el mercado secundario, donde se compran y venden los bonos ya en circulación.
Concretamente, hasta ahora, los inversores podían adquirir estos títulos principalmente a través de la Bolsa de Londres. Su admisión a cotización en Nasdaq Dubai añade otra puerta de entrada, dentro de una plaza financiera que alberga bancos, fondos de inversión y gestores de activos internacionales.
Según los datos comunicados por Nasdaq Dubai, el saldo de deuda cotizada en su plataforma supera los 147,5 mil millones USD, de los cuales el 43 % corresponde a emisiones soberanas. El funcionamiento de este mercado se basa en las transacciones entre inversores.
Un fondo que posea bonos congoleños puede decidir venderlos para recuperar liquidez o reorientar su cartera. Otro inversor puede entonces comprarlos a un precio negociado entre ambas partes.
En esta operación, el vendedor recibe el pago del comprador, mientras que el Congo sigue obligado a cumplir los compromisos previstos en el momento de la emisión, en particular el pago de intereses y el reembolso del capital. Por tanto, la cotización en Dubái no reduce directamente la deuda del país y no le aporta, por sí sola, nuevos recursos financieros.
Su interés para Brazzaville es más bien indirecto, pero potencialmente estratégico. Al hacer sus títulos accesibles en una nueva plaza financiera, el país puede ampliar el círculo de inversores susceptibles de poseer su deuda y facilitar los intercambios entre acreedores.
Si esta diversificación se traduce en una mayor demanda, podría respaldar las cotizaciones de los bonos en el mercado secundario y reforzar su atractivo. A largo plazo, una mejor percepción de estos títulos por parte de los inversores podría contribuir a mejorar las condiciones de futuros empréstitos.
No obstante, este efecto permanece condicionado a la evolución del riesgo soberano congoleño y al apetito de los mercados por su deuda. Esta estrategia de diversificación de los canales de acceso a la financiación se enmarca en un contexto en el que Brazzaville busca también controlar el coste de su endeudamiento exterior.
El 13 de octubre de 2026, al margen de las asambleas anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Grupo del Banco Mundial en Bangkok, el ministro de Finanzas, Christian Yoka, se reunió con Manuel Moses, director general de la aseguradora panafricana ATIDI, sobre las próximas etapas de su cooperación. El organismo puede, en particular, cubrir ciertos riesgos relacionados con la financiación concedida a los Estados y proporcionar garantías susceptibles de tranquilizar a los bancos y otros acreedores.
Para el Congo, el reto consiste en reducir el riesgo percibido por los prestamistas con el fin de facilitar el acceso a capitales y, potencialmente, reducir su coste. Este proceso adquiere una importancia especial dado que los rendimientos de las emisiones internacionales congoleñas superaron el 11 % en 2025 y en 2026.
Claude Paul Tjeg Publicado el 19/10/26 15:52 La Redacción
