Hoy en día, 9 intentos de fraude de cada 10 provienen de un dispositivo móvil, lo que representa un aumento de 5 puntos con respecto al año 2025. Esta estadística destacada proviene de un estudio mundial sobre el fraude en el sector fintech.
Publicado a principios de octubre de 2026, se basa en el análisis exhaustivo de los datos de 370 instituciones financieras y de más de 760 millones de usuarios repartidos en 21 países.
Alerta en África
Esta predominancia del teléfono inteligente en las estafas guarda una relación directa con tres realidades fundamentales en África Occidental. En primer lugar, la región depende de un panorama digital exclusivamente orientado al teléfono inteligente, es decir, un enfoque prioritario en el móvil (Mobile-First).
Con 248 millones de abonados móviles únicos en África Occidental en 2025 según la GSMA, la mayoría de los ciudadanos accede al mundo virtual únicamente a través de este canal.
En segundo lugar, el auge de los servicios financieros móviles constituye el verdadero motor de esta transformación. En otras palabras, las cuentas de dinero móvil y las aplicaciones de pago se han convertido en herramientas cotidianas.
En 2025, África Occidental contaba con 97 millones de usuarios activos regulares (que realizan pagos, transferencias y retiros), lo que desplaza naturalmente la atención de las redes criminales hacia estas plataformas.
Por último, esta configuración crea una vulnerabilidad específica. Claramente, los criminales ya no necesitan equipos informáticos complejos: explotan directamente las debilidades humanas mediante mensajes simples o llamadas entrantes.
El caso nigeriano
El informe se centra en Nigeria a través del testimonio de Erin West, directora de Operation Shamrock. Tras una inmersión en Lagos y Abuya, la ex fiscal estadounidense recuerda que los estafadores locales, los Yahoo Boys, no necesitan infraestructuras pesadas: un simple teléfono inteligente, un guion bien ensayado y cuentas bancarias les bastan.
Su constatación refuerza las conclusiones de la investigación. Por ello, Erin West advierte a las instituciones financieras: "Si la estrategia antifraude de una entidad financiera se ha transformado poco a poco en una estrategia centrada en el fraude relacionado con las criptomonedas, corre el riesgo de pasar por alto los canales que estos estafadores ya están utilizando.
No se trata de dejar de vigilar las criptomonedas, sino de no perder de vista el dinero que circula en sistemas que los bancos ya tienen ante sus ojos". Es decir, la transferencia de dinero por telefonía móvil.
'En última instancia, el dinero transita a menudo a través de cuentas de mulas, en particular billeteras fintech que a veces se pueden abrir con un simple número de teléfono. Con un solo dispositivo, un estafador puede gestionar cuentas bajo diversas identidades', revela Erin West.
Reacción de los bancos
Ante esta amenaza, las entidades bancarias pueden actuar con eficacia en momentos clave del recorrido del usuario. En lugar de bloquear bruscamente una operación en el último momento, deben analizar las señales de comportamiento desde el inicio de la sesión.
Desde la conexión, la presencia de una llamada telefónica activa o de un software de acceso remoto constituye una primera alerta. Durante la consulta del saldo, los periodos de inactividad prolongados a menudo indican que la víctima está recibiendo instrucciones en directo.
Posteriormente, al momento de añadir un nuevo destinatario o realizar una transferencia, las dudas, la introducción de datos en grupos de tres dígitos o los gestos nerviosos en la pantalla táctil revelan que el usuario está actuando bajo coacción.
Al mostrar mensajes dirigidos o preguntas adaptadas a estos instantes precisos, los bancos infunden una duda saludable y ayudan a la persona a recuperar el control de sus decisiones.
Amenazas globales
Además del crecimiento de las transacciones móviles, este informe sobre las estafas mundiales arroja luz sobre otras cifras representativas de la amenaza global. Aunque el volumen total de estafas muestra un incremento del 35 % en un año, ciertas categorías registran una evolución particularmente marcada.
Las estafas de compra siguen siendo las más frecuentes y representan el 33 % del total de casos censados.
Por otro lado, los fraudes de inversión resultan ser los más destructivos a nivel financiero, con un perjuicio medio de 6 600 USD por expediente, es decir, aproximadamente cinco veces más que la media general. Las trampas relacionadas con falsas ofertas de empleo experimentan la aceleración más fuerte, registrando un salto de más del 258 % en un año.
Por último, las estafas sentimentales continúan progresando con un aumento del 23 % de los intentos registrados.
Anselme Akéko
Publicado el 05/10/26 12:30
La Redacción
